jueves, 15 de diciembre de 2005

Todas unas cerdas


Qué fuerte me parece tener que trabajar los domingos. Me parece muy fuerte y muy mal, pero es que me parece todavía peor y más escandaloso QUE TENGA QUE ENTRAR A TRABAJAR A LAS 7 DE LA MAÑAA.
Es muy fuerte, mi indigdnación no puede ser mayor.
Odio a la gente. Odio a la gente que viene a probarse ropa cuando estás cerrando el probador. La odio. Las muy putas con mil prendas y tú recogiendo las perchas como una subnormal.
-Está cerrado...
-¿Si?
-Pues sí, son las 9. Y cerramos a las 9. Si quiere pasarse mañana por la mañana, abrimos a las 10.
-Pero si solo es esto... Voy rápido...
(Con cara de zorra)
-No porque es que mira, si la dejo a usted tendré que dejar pasar al que venga luego y eso no puede ser porque cerramos a las 9 y nos tenemos que ir a casa.
-Solo es esto...
-Que ya le he dicho que no puede ser, que está cerrado. Y si no le importa si no lo quiere me lo deja y si no vaya a caja ya, que estamos cerrando. Gracias.
-En serio que voy rápido.
(21:10h)
-Haga usted lo que quiera señora, pero si la dejan aquí dentro encerrada grite fuerte, no vaya a ser que no la oigan, que ahora en el cierre la gente va a lo suyo.
-Ja.
(Puta, zorra de mierda, ojalá te mueras ahí dentro, maleducada de mierda, que no respetas ni a tu madre, putaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa)
21:35h: Todos los probadores limpios menos uno. La muy zorra no había ni cogido las perchas del suelo. Y yo con tanto odio dentro de mi que era para escucharme. Puta.


No lo hagáis nunca, vale?

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